La Justicia en un país de pobres

por el 23/06/18 at 11:33 am

Comentaba como un amigo abogado que además es sociólogo sobre lo difícil que es mantener el prestigio y la imagen del Poder Judicial en un país con tanta pobreza.

Los dominicanos venimos de un pasado donde la regla era que “la ley se acata pero no se cumple” y en el cual los ricos formaban una especie de aristocracia que no caía presa nunca y a la que todos rendían pleitesía.

Por supuesto, en una situación así, los registros judiciales solo asientan delitos cometidos por pobres ante los cuales los jueces no tienen alternativa sino condenar.

Mientras la sociedad tiene poca población y “todos se conocen”, esa circunstancia produce poco ruido social, pero cuando las ciudades se amplían, los lazos comunitarios se hacen más laxos y se toma más conciencia de las diferencias sociales sin sentido, entonces todo el peso comienza a caer sobre los organismos de control: la policía y los tribunales, que terminan trabajando “contra” los pobres, acrecentando la brecha social y su propio descrédito.

Además, cuando una persona acomodada se encuentra en conflicto con la ley, puede disponer de mejores abogados, puede pagar una fianza, acomodarse mejor en las cárceles y hasta sobornar a los oficiales y jueces. En esas condiciones es muy claro que el sistema opera “contra los infelices”, mientras se muestra condescendiente con los ricos.

Y el papel del juez es peor porque es el último en la línea. Se basa en lo que hagan policías investigadores y fiscales. Si el “infeliz” que tiene en frente no tiene un buen abogado (por eso es tan importante la Defensoría Pública), el resultado es previsible: a la cárcel el pobre y el descrédito para el juez.

atejada@diariolibre.com

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