Argumentos tramposos

por el 22/06/18 at 9:15 am

Con el tema de las primarias se esconden muchas cosas que los partidos, grandes o pequeños, no quieren que se discutan abiertamente, y tienen que ver con su organización interna, con la cantidad de afiliados que tienen, con la calidad de sus padrones y otros importantes aspectos de la vida partidaria.

1. El mínimo. Para ser reconocido, un partido tiene que presentar una lista de afiliados que corresponde a un porcentaje del padrón electoral nacional. En las elecciones nacionales, los partidos pequeños tienen la excusa de las alianzas y otros trucos para justificar sus limitadas votaciones. En unas primarias abiertas no tendrían justificación. Por eso, los “peques” no quieren estas primarias, independientemente de su legalidad.

2. El argumento escondido. Se está manejando como “palabra de Dios” la conveniencia de que cada partido escoja su método de elección de acuerdo con sus estatutos. En la letra esto parece bien, pero la práctica de los partidos no ofrece ninguna confianza de que las cosas se harán como quieren la Constitución y las leyes, a saber:

a) Respeto por la democracia interna, es decir, aceptar la disidencia como un hecho democrático.

b) Transparencia en los procesos, en los gastos, en el origen de los fondos y un largo etc., que nadie quiere y en eso coinciden los partidos grandes y los “petites”.

c) Realizar procesos que contribuyan al “fortalecimiento democrático” y al “pluralismo político”, es decir, que los partidos sean garantes del proceso, pero lo que hemos visto hasta ahora es que ni siquiera animan a sus miembros a votar en las elecciones. Eso tiene que hacerlo la JCE gastando una millonada.

No nos llevemos del canto de sirena de los políticos.

atejada@diariolibre.com

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