El mismo orgullo, la misma bandera…

por el 09/03/18 at 7:48 am

Por primera vez en la historia, apenas unos días después de proclamada la independencia nacional, nuestra bandera se mostró en tierras extranjeras.

En efecto, el 7 de marzo de 1844, la goleta Leonor fondeó en el puerto de Curazao para recoger al Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y a sus compañeros Juan Isidro Pérez y Pedro Alejandrino Pina, exiliados en la isla.

Hay que imaginar la emoción de los jóvenes patriotas al observar esa nueva bandera que habían ideado y ayudado a crear, una emoción similar a la sentida por los dominicanos en 1924 cuando vieron arriar la bandera estadounidense y elevarse otra vez a los cielos la enseña tricolor.

Los dominicanos de hoy nos hemos emocionado al ver el orgullo de nuestros atletas en el podio olímpico o en los estadios de béisbol mostrando orgullosos su amor por esta tierra.

Aquellos eran tiempos de definiciones. En el primero, muchos no estaban siquiera seguros de que la independencia podía mantenerse. En 1924, dominaba el sentimiento de orgullo herido, de ver terminado un período ignominioso de nuestro devenir, culpa en parte nuestra y culpa también de la geopolítica imperial.

En ambos casos, al igual que hoy, los victoria sobre los peligros que se ciernen sobre la nación depende solo de nosotros, de nuestra “virtud doméstica”, de nuestra capacidad para enfrentar los retos de nuestro tiempo, que no son otros que vivir bajo la ley, ordenar nuestra sociedad y mirar el futuro con determinación sin renunciar a nuestra dignidad.

Es el mismo orgullo. Es la misma bandera. Es la misma República que debemos preservar.

atejada@diariolibre.com

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