Hasta el “capaperro” se está riendo…

por el 21/01/18 at 8:28 pm

La noticia parece rutinaria, pero no lo es. Es decir, en un proceso normal de negocios, que las partes contratantes, en presencia de un diferendo, acudan ante un árbitro o se sometan a la autoridad de un tribunal, es un hecho común que pasa todos los días en el mundo de los negocios. Pero el caso no es un asunto normal.

Se trata de una relación contractual viciada por el fraude y el engaño, detalles que el árbitro no podrá tomar en cuenta dada su limitada competencia a decidir sobre un hecho particular.

Los que conocen de las interioridades del contrato afirman que no hay modo alguno de que el fallo pueda ser a favor del Estado dominicano.

Dicen que las obras en disputa fueron ordenadas por la persona con la capacidad para hacerlo y que, por tanto, no caen dentro del contrato y hay que pagarlas.

Lo irónico de todo esto es que si las cosas salen como afirman esos conocedores, terminaremos pagando una suma altísima de dinero que si la sumamos a las sobrevaluaciones de las obras levantadas por la misma empresa y lo que ella repartió entre funcionarios para alzarse con el santo y la limosna, nos convertiría en el hazmerreír del mundo.

Ganaríamos por una milla el primer lugar en el concurso mundial de los pendejos.

Y mientras tanto, el violador de nuestra virginidad, no sólo nos habrá robado la dignidad, sino que también tendremos que pagarle por ello, y pagarle muy bien.

¡Qué ridículos se ven ahora los 92 millones de dólares del acuerdo! Hasta el “capaperro” debe estar riéndose de nosotros. ¡Qué genios son los de Odebrecht!

¡Dios mío, aparta de mí la tentación de coger el monte!

atejada@diariolibre.com

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