El “interés distinto” o la institucionalidad

por el 06/12/17 at 10:11 am

Samuel P. Huntington inicia su obra “El orden político en las sociedades en cambio” con la afirmación de que “la más importante distinción política entre los países se refiere no a su forma de gobierno sino a su grado de gobierno”. Los Estados Unidos, Inglaterra y Rusia tienen distintas formas de gobierno pero en los tres sistemas el gobierno gobierna.

Avanza la tesis de que la inestabilidad que se observa en las naciones en desarrollo se debe a “la rápida movilización de nuevos grupos en la política y al lento desarrollo de las instituciones políticas”. En otras palabras, la “participación política está creciendo más rápidamente que “el arte de la asociación”. Cuando las tasas de organización política e institución son bajas, el resultado es la inestabilidad política y el desorden.

Al mismo tiempo, las instituciones gubernamentales derivan su legitimidad del hecho de que representen un interés distinto (el bien común) que el de los grupos y personas. Por ello, un gobierno con bajos niveles de institucionalidad, que no se atreve a enfrentar a los intereses de grupos y personas “no es solo un gobierno débil, sino también es un mal gobierno”.

De acuerdo con Huntington, la corrupción es “una medida de la ausencia de efectiva institucionalización política”, en esencia porque el Gobierno no ha podido crear un interés distinto al interés de los grupos, incluidos los partidos políticos y ha permitido la captura de las instituciones gubernamentales por parte de los grupos que, en ausencia de oportunidades fuera de la política, “canalizan sus energías hacia conductas políticas desviadas”. Por estas razones, la política lo permea todo, pues en todo lugar de la política se puede hacer negocio.

atejada@diariolibre.com

 

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