Inercia presidencial e imagen histórica

por el 14/11/17 at 8:00 am

El gran pecado del presidente Danilo Medina es que en su afán de mantener su popularidad o por otras razones que habría que descubrir, se niega a tomar las decisiones que demanda el desarrollo del país y se mantiene postergando las soluciones a los problemas.

El presidente Medina tiene uno de los apoyos más altos en la historia dominicana, pero se ha negado a invertir parte de ese capital en favor de organizar esta sociedad y encaminarla hacia nuevos estadios de desarrollo.

Este es un gobierno de mucha publicidad y relaciones públicas y de poca sustancia, como se aprecia en la postergación de asuntos como la reforma laboral y de los planes de pensiones, ambas que requieren de un fuerte liderazgo y capacidad de innovación y, sobre todo en un país como el nuestro, de la fuerza del Presidente para que se lleven a cabo.

Los ejemplos se multiplican, desde la reforma de la Policía hasta la decisión en leyes fundamentales como el Código Penal o la Ley de Partidos y Electoral.

Del mismo modo, al Presidente no parecen importarle las recurrentes manifestaciones de desobediencia civil que se observan en todo el territorio nacional por cualquier “quítame esta paja”, ignorando que esa mezcla de insatisfacción social y falta de control ciudadano es el caldo de cultivo para una “tormenta perfecta” que eche hacia atrás lo logrado en las últimas décadas.

¿Está el país condenado a ver explotar su caldera social cada cierto tiempo por la inercia de su clase política para provocar los cambios que demanda el país?

Lo que está claro es que el presidente Medina no pasará a la historia por el gasto en publicidad, sino por lo que haga en favor de la institucionalidad y el desarrollo perdurable del país.

atejada@diariolibre.com

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