La Constitución es para todos

por el 10/11/17 at 3:00 pm

Todo Estado que nace necesita darse una Constitución, es decir, un conjunto de reglas, no necesariamente escritas, que regulen las relaciones entre las instituciones y los ciudadanos que se acojan al nuevo Estado.

La República Dominicana lo hizo el 6 de noviembre de 1844, ocho meses después de la proclamación formal de su independencia. Por supuesto, la guerra contra Haití no permitió hacerlo antes.

La Constitución original de 1844 era una constitución liberal, pero al caudillo de turno, Pedro Santana, no le gustó y presionó para que se incluyera una cláusula de no responsabilidad presidencial, el famoso artículo 210, para poder proclamarla. De ese modo, el espíritu liberal del constituyente se vio mediatizado, como otras tantas veces en nuestra historia, por el imperio de la fuerza bruta de los caudillos.

Hemos tenido de todo en nuestra historia constitucional, pero casi como una demostración de la forma en que hemos vivido nuestro trajinar republicano, la Constitución de más larga vigencia fue un texto conservador, elaborado para crear un Poder Ejecutivo casi monárquico. La Constitución de 1966, proclamada a la sombra de la guerra civil de 1965, sirvió a todos: a conservadores reformistas y a liberales perredeístas.

La profundidad de las divisiones políticas impidió aceptar el nuevo texto constitucional del 2010 como una Constitución para un nuevo país. En vez de apoyar a sus instituciones, la denostamos y en ese rechazo permitimos que un partido la hiciese suya y la modificara para beneficio de sus propios intereses internos.

Volvamos a ver la Constitución como un instrumento de desarrollo nacional. Vivamos en Constitución.

atejada@diariolibre.com

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