Por un Congreso más ético

por el 09/07/17 at 10:10 pm

Toda reforma al Poder Legislativo debe tener como razón de ser mejorar la independencia de esa función del Estado y, a través de ella, su imagen ante los ciudadanos.

Con la reducción del número de miembros, los partidos están obligados a escoger mejor a sus candidatos, lo que abonaría en favor de la independencia de los mismos. Al mismo tiempo, es imperativo prohibir los donativos individuales (los denominados “barrilitos” y “cofrecitos”), en favor de acciones institucionales.

En segundo lugar, se debe modificar los porcentajes del método D`Hondt, de uso en el país, para hacer más equitativa la asignación de escaños. La experiencia electoral dominicana nos permitiría establecer los umbrales adecuados.

Se debe decidir si se mantiene el actual sistema bicameral o si se adopta un sistema de cámara única con un procedimiento de aprobación de normas diferente. Se puede utilizar la experiencia de otros sistemas parlamentarios en los cuales se establecen plazos mayores entre lecturas de los proyectos, incluso períodos de reflexión entre los mismos, para evitar las aprobaciones al vapor de proyectos de ley.

Mejorar el mecanismo de consulta entre las comisiones legislativas y los funcionarios del Poder Ejecutivo de modo que sean rutinarias y no cuando se desee hacer ruido. Esto crearía un gobierno de colaboración entre poderes, aunque estén controlados por partidos diferentes. Es decir, un sistema donde el diálogo y la transparencia sean la regla, no la excepción.

Finalmente, establecer reglas éticas claras para el ejercicio de la función legislativa. Nadie puede legislar para sí mismo ni beneficiar a los suyos.

atejada@diariolibre.com

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