Ya todo se sabe…

por el 16/06/17 at 4:10 pm

Una de las lecciones que quizás se aprenda del escándalo Odebrecht, y que es una consecuencia de los avances tecnológicos, de las leyes que obligan a la transparencia y de mejores procesos de selección de personal, es que ya nada queda oculto, que todo se sabe a la corta o a la larga.

Hasta ahora, ningún caso nos había tocado tan claramente, aunque se habían destapado algunos que se sustentaban en informaciones obtenidas por medio de la Ley de Acceso a la Información y a los portales de transparencia, o a la delación de empleados cancelados o asqueados por lo que ocurría en sus oficinas, pero ninguno de ellos tenía la característica muy peculiar de que la denuncia viniera primero de fronteras extranjeras con la certificación de seriedad de sentencias emitidas por tribunales lejos de toda sospecha.

Independientemente de cuál sea la conclusión del caso Odebrecht en nuestro país, un resultado queda claro: los funcionarios van a tener que pensarlo dos veces antes de meterse en un lío de envergadura.

La razón es sencilla: muchas veces se nos olvida que los que cometen estos delitos tienen familia, que es la que sufre el “bullying” mientras el funcionario está sometido a la justicia o cumpliendo condena. De los niños se burlan en las escuelas, tienen que dejar las prácticas de deporte y prácticamente tienen que aislarse en sus casas. En algunas ocasiones, los expulsan de los colegios. Las esposas ven perder a las amigas que disfrutaban de sus “logros” económicos, y ya la vergüenza les impide alternar en los salones. Y de los padres, ni hablar.

Como dijimos antes, independientemente del desenlace del caso, las consecuencias futuras del mismo pueden ser muy relevantes.

atejada@diariolibre.com

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