Un chance a la Justicia

por el 01/06/17 at 3:56 pm

El caso Odebrecht es un caso complejo que el morbo ha hecho simple: quiere ver a todo el mundo tras las rejas, sin importar a que facción pertenezca.

Pero es complejo porque ese afán puede llevar a injusticias y porque tiene graves implicaciones políticas cuyas consecuencias habrá que determinar.

Hemos apoyado el caiga quien caiga. Creemos firmemente que el país ganaría enormemente en institucionalidad si la Justicia actúa con una venda en los ojos y deja caer su espada sobre la cabeza de los inculpados. En eso no debe haber dudas.

Pero tiene que caer sobre todos los inculpados, no sobre culpables favoritos.

Lo bueno que tiene este caso es que los documentos que se utilicen en el expediente dominicano podrán contrastarse con los documentos internacionales en poder de Brasil y los Estados Unidos. Va a ser muy difícil que alguien mencionado en esos expedientes pueda salir por la puerta grande en la Justicia de aquí.

Tenemos confianza en el juez designado para instruir la causa. Si hay alguien preparado en materia penal en el país ese es Francisco Ortega, que, además, ha sido periodista y conoce, por tanto, la envergadura y las implicaciones de lo que se ha puesto en sus manos.

A él le tocará enmendar cualquier “omisión” del Ministerio Público. Por eso, quizás por primera vez en nuestra historia reciente, hay que darle una oportunidad a la Justicia para que actúe como manda la ley. Descartar de antemano que va a cumplir con su papel es señal de que se buscan otros propósitos con el expediente. La meta es la institucionalidad y la vigencia de la decencia y la honradez en el país. No nos olvidemos de eso.

atejada@diariolibre.com

Una respuestas to “Un chance a la Justicia”

  1. Aquiles Morrobel

    Jun 3rd, 2017

    Este es un tema bastante tortuoso y con implicaciones no sólo nacional, sino internacional. La verdad es que la población dominicana, es ingenua ante el hecho de que este acto de corrupción, caso ODEBRECHT, se resuelva por la vía correspondiente, es decir,que los culpables paguen por los actos en que incurrieron. Tan sólo es una pantalla, por la dimensión internacional en que se ha tornado este caso, donde reina un desfile de políticos y funcionarios.

    No obstante, las personas, que están despertando del sonambulismo y que han estado expuesta a las acrobacias del sistema político que impera, que por cierto actúa con cierta pericia, asumen que todas las instituciones del estado están carcomidas por la corrupción. No está demás ofrecer una oportunidad al sistema de justicia, pero es conveniente tener un ojo cerrado y el otro abierto.

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