Una ciudad rehén de la basura

por el 18/04/17 at 7:27 am

Cualquier problema con la basura es un asunto de salud pública que trasciende a los involucrados directos.

La basura, por su naturaleza, tiene lo que en administración pública se denomina un “efecto derrame”, porque sus consecuencias afectan no sólo al que la produce, sino también al conglomerado. Es el mismo caso del que quema algo en el patio de su casa: el humo afecta tanto a los vecinos como al incinerador.

La crisis con el vertedero de Duquesa ha puesto en evidencia que la ciudad es un rehén de los intereses envueltos en la basura. El manejo de los desechos sólidos siempre ha sido considerada una de las fuentes de corrupción más claras en el entramado político. De ella se benefician funcionarios edilicios y palaciegos, empresarios privados y cuantos se mueven alrededor del negocio. Aquí se ha dado el caso, según dice el rumor, que el manejo de la basura ha creado una especie de “pensión vitalicia” para los involucrados en los contratos.

Corrupción aparte, aunque no se pueda desligar de la actual situación, la ciudad de Santo Domingo y todos sus municipios aledaños tienen que buscar una solución de largo plazo que ofrezca dimensiones razonables al problema. La basura es un bien que se compra y se vende, y que debe manejarse con criterios científicos. No es posible que constituya una carga pesadísima para los ayuntamientos y para el Gobierno, y que la desproporción en los pagos cree una situación insostenible. Los administradores de Duquesa no pueden presentar mérito alguno a su favor y los ayuntamientos tienen que transparentar sus finanzas llenas de basura corrupta. La solución empieza por el reconocimiento de los pecados, porque la ciudad no puede continuar siendo rehén de los intereses en la basura. atejada@diariolibre.com

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