A mis hijas, en el Día de la Mujer

por el 11/03/17 at 7:17 pm

Sólo tengo hijas, y de los seis nietos que me han dado hasta ahora, cinco son mujeres. Si fuera el último con mi apellido, éste se hubiese perdido irremediablemente.

Mis hijas son mujeres extraordinarias. Una de ellas murió muy joven, y todos pensamos que nos protege desde el cielo. Las demás, gracias a su esfuerzo, son todas profesionales universitarias y ciudadanas ejemplares.

Afortunadamente, todas son distintas, y aportan sus carismas distintivos a nuestra familia que es lo que la hace tan divertida y amena. Una es, para decirlo en dominicano, “seca”, mientras otra se pasa de cariñosa. Una es el alma de cualquier fiesta y la otra es un espíritu libre. Afortunadamente, todas trabajan con gran aprecio en las instituciones en que lo hacen. A ninguna he tenido que buscarle empleo, algo que ellas tampoco permitirían.

Las que me han dado nietos están orgullosas de su suerte y jamás hubiesen pensado en abortar. Si lo hubiesen pensado, lo habríamos discutido como familia, y no porque el Estado nos imponga un camino o el otro.

Sé de sus angustias y de sus alegrías. Desafortunadamente, comparten un sentimiento que se puede observar cada día más en la sociedad dominicana: no ven un futuro claro en el país y sienten temor por el porvenir de sus hijos en una sociedad con logros evidentes en algunos aspectos, pero con carencias profundas en otros.

Hoy, que el mundo celebra a la mujer, quiero reconocer lo feliz y orgulloso que me hacen sentir mis hijas como mujeres que son ciudadanas, trabajadoras y amas de casa, por los valores que inculcan a sus hijos y por el coraje con que enfrentan los rigores de la vida. Ellas y mis nietos son, en verdad, el “porvenir de mis huesos y de mi amor”, como canta el poeta. Feliz día.

atejada@diariolibre.com

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