2 A.M. – Mejores profesionales | Adriano Miguel Tejada

A.M. – Mejores profesionales

por el 09/04/08 at 8:27 am

En la inauguración del Ateneo Dominicano en 1931, el presidente Rafael Trujillo planteó un tema de Estado que mantiene toda su vigencia.

Al referirse a la cantidad de graduados universitarios para un mercado pequeño como el dominicano de aquellos tiempos, exclamó ¡Qué de birretes y togas sin destino!, dejando ver que muchos de esos graduados tendrían mejor futuro si se hubiesen dedicado a una profesión técnica o tecnológica.

El tema no ha perdido un ápice de vigencia cuando vemos que se multiplican los graduados en carreras saturadas cuyo único destino es convertirse en parásitos del poder, o en frustrados profesionales cuyo puerto es la emigración.

La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra es de las poquísimas universidades que se ha atrevido a cerrar carreras al considerar que su mercado estaba saturado, pero otras, que demandan cuantiosos recursos del Estado, permanecen lanzando a las calles miles de licenciados “sin destino”.

El Estado dominicano continúa subvencionando universidades sin que pueda promover las carreras que demanda el país. Sin embargo, el dinero de los contribuyentes sólo debiera financiar carreras de importancia para el desarrollo dominicano.

De ese modo, se estará haciendo una inversión en capital humano para el país y no para la emigración, la frustración o el parasitismo estatal.

El país necesita formar ingenieros y científicos, especialistas en las nuevas tecnologías, y maestros y enfermeros. No necesita más abogados, ni contadores, ni periodistas, pero sí mejores. Ese es el reto.

3 Responses to “A.M. – Mejores profesionales”

  1. Lic. Wanda Rivera

    Abr 9th, 2008

    Interesante su opinión.
    La corriente de educarse para buscársela esta muy arrizada en el país. Los estudiantes universitarios del país se pierden en las mentiras de un futuro poder maligno. No se interesan por estudios que realcen el nivel cultural o investigativo sus áreas, solo estudios que los ayuden a buscársela más fácil. Se comen lo que les brindan (una educación limitada) y pierden (si es que la han tenido) toda capacidad critica. Esto último es básico para que una sociedad funcione. Ya llevo tiempo empapándome sobre los males sociales que existen en el país. Y por más vueltas que se le den el primero de todos es la educación. Hace falta educación. Pero no una educación de decir lo que dicen los libros o hacer lo que dice el profesor. Yo evoco una educación libre, donde los intereses personales de cada estudiante puedan ser llevados a cabo. Donde el “yo no le gusto a ese profesor” no exista. Donde la libertad de expresarse y de criticar sea algo positivo. Eso es educación.

    No es educación, salir de la universidad y no saber como funcionan otras carreras. No es educación el minimizar las investigaciones culturales (pues solo es para atraer turismo). No es educación salir analfabeto de la universidad, porque le sonreí bonito al profesor! Todo eso es parte de la corrupción que agobia, ataca y hunde el país. No es educación el solo ir a la universidad y sacarse el titulo de abogado, para sacar el peor delincuente de la cárcel y así tener el pan asegurado. No es educación estar en los centros hospitalarios y mirar con sarcasmo a alguien que necesita ayuda. No es educación no tolerar críticas y recurrir a argumentos personales. Todos sabemos que la crítica solo lleva a la mejoría, pero esto no esta permitido allí. Criticar es destruir (los planes de acceder a ese poder maligno en que todos vivimos).

    El estado dominicano no ha invertido nunca realmente en educación. Ha invertido sólo en si mismo. Porque mientras existan analfabetos, incapacitados para criticar (sin buscársela) y decidir lo que esta bien o mal no habrá progreso.

    ¡El cáncer político se esta comiendo todo!

  2. Yndira

    Abr 10th, 2008

    Estoy totalmente de acuerdo con usted.

    En nuestro país no hay planificación sobre lo que realmente necesita el país en términos de desarrollo. El tema de la saturación prefesional de algunas carreras, es es un tema añejo, recuerdo que cuando hacía los aprestos para ingresar en la universidad en 1999 muchas fueron las carrera que me aconsejaron no estudiar por la gran demanda y hoy 9 años después se mantiene la misma preocupación.

    Hoy existen miles de estos profesionales haciendo trabajos informales, sin embargo es dificil encontrar un técnico de cualquier área y que en imnumerables ocasiones resuelven los problemas simples, mejor, más barato, y más rápido que un licenciado o ingeniero.

    Me gustaría ver cómo la SESCYT toma las riendas de esta situación y abre escuelas vocaciones e incentiva la matriculación en materias como Agronomía, veterinaria, especialistas forestales y otras áreas de vital importancia para el desarrollo de un país y su seguridad alimentaria, tecnológica, química y nuclear.

    Logrando así descongestionar las universidades y las áreas que estan “full” de estudiantes. No todo el mundo da para profesional, pero si puede dar un excelente técnico.

    Ojalá esta preocupación no llegue a oídos sordos y se coloque en frente de ojos que no quieren ver, pues dentro de unos años tendremos las consecuencias de esta desplanificación.

    Saludos.

  3. Manuel Rivera

    Abr 11th, 2008

    Cuán cierto es!

    Felicito la inquietud expresada, tanto por el autor como por la joven que comenta; Por ser de gran preocupación para todos los que realmente le duele su patria.

    No debe ser una fórmula muy complicada, la que permita a autoridades, familias, estudiantes y empresas, cada uno en su respectivo interés, determinar cuales son las necesidades del mercado laboral actual y futuro. No debería ser.

    Alarmante es conversar con un adolescente que se preste a iniciar sus estudios académicos y encontrar tan frecuentemente las frases “aun no sé”, “todavía no me decido”, “me gusta… pero primero voy a estudiar… porque es mas rápida”… tec. etc. etc.

    De igual modo, lo es el hecho de que la gran mayoría de los que dicen saber o haber decidido de antemano a que área del saber dedicarán el resto de su vida, exhiben motivaciones erradas o mal fundadas.

    Por ejemplo: El hecho de creer que con el título de Abogado, viene el prestigio, el ascenso a los círculos sociales de élite y el dinero. Cuan errados. Da pena ver tantos abogados y abogadas perdidos en actividades secretariales en cualquier institución por años, o inmersos en negocios cualesquiera como “tigueres” con licencia, e imbuidos de una viveza ridícula, buscones, tramitadores, gestores cuando mas… por solo citar.

    Ahora bien, así las cosas, y para no pecar de ser solo otro de los dominicanos que invocamos cada día los nombres de los demonios históricos que nos han acompañado desde aquella escena de “espejitos por oro”, cuestionando y culpando al gobierno, al sistema, a las autoridades, y de manera más frecuente y vehemente a “los políticos”… sin aportar soluciones viables. Nos cabe preguntarnos:

    ¿Hasta donde es más determinante, si lo es, la inversión y planificación del Estado/Gobierno; ante la participación activa de los individuos concientes en sus propias necesidades formativas, de la relación expectativas-objetivos-resultados, y de las consecuencias directas de sus elecciones; en el establecimiento de un Sistema Educativo acorde con las necesidades reales del mercado laboral y que asegura la competitividad frente a los desafíos de este mundo globalizado?

    ¿Sabemos qué producto formativo estamos consumiendo… y para qué?

    Disculpen la extensión…

    Manuel Rivera

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